Entre el monocultivo y la diversidad: Tensiones territoriales y soberanía alimentaria en Fonseca, Colombia[1]

 

 

Elkis Peñaranda Pinto[2]*

Universidad de Caldas, Colombia

 

*Autor de correspondencia: jdzambrano@uniquindio.edu.co

 

Para citar este artículo / Reference this article / Para citar este artigo

 

Peñaranda-Pinto, E. (2025). Entre el monocultivo y la diversidad: Tensiones territoriales y soberanía alimentaria en Fonseca, Colombia. Revista Investigium IRE: Ciencias Sociales y Humanas, 16(2), 183-206. doi: https://doi.org/10.15658/INVESTIGIUMIRE.251602.08

 

 

Recibido: 25 de enero de 2025 | Revisado: 27 de marzo  de 2025 | Aceptado: 16 de mayo  de 2025

 

Resumen: La apertura económica de Colombia ha propiciado la expansión de monocultivos intensivos, como la palma de aceite, en detrimento de la producción de alimentos básicos. Este estudio tuvo como objetivo analizar cómo las políticas de desarrollo rural y los procesos de configuración territorial en el municipio de Fonseca han influido en las diferentes expresiones de soberanía alimentaria entre las poblaciones rurales, con particular énfasis en el acceso a la tierra, el agua y los recursos naturales. A través de una metodología cualitativa que incluyó revisión documental, entrevistas y talleres participativos, se exploró la relación entre campesinos, indígenas y medianos productores con el río Ranchería y las decisiones sobre el uso de la tierra. Los resultados revelan que la expansión de los monocultivos ha generado conflictos por el acceso a recursos naturales y ha debilitado las prácticas agrícolas tradicionales, poniendo en riesgo la capacidad de las comunidades locales para garantizar su alimentación y tomar decisiones sobre su futuro.

 

Palabras claves: alimentos, desarrollo rural, producción agrícola (Tesauros); Configuración territorial, soberanía alimentaria (Palabras clave sugeridas por el autor).

 

Between Monoculture and Diversity: Territorial Tensions and Food Sovereignty in Fonseca, Colombia

Abstract: Colombia’s economic liberalization has fostered the expansion of intensive monocultures, such as oil palm, to the detriment of the production of staple foods. This study aimed to analyze how rural development policies and territorial configuration processes in the municipality of Fonseca have influenced different expressions of food sovereignty among rural populations, with particular emphasis on access to land, water, and natural resources. Through a qualitative methodology that included documentary review, interviews, and participatory workshops, the study explored the relationships among peasants, Indigenous communities, and medium-scale producers with the Ranchería River, as well as decision-making processes related to land use. The findings reveal that the expansion of monocultures has generated conflicts over access to natural resources and has weakened traditional agricultural practices, thereby placing at risk the ability of local communities to ensure their own food security and to make autonomous decisions about their future.

Keywords: Food; Rural development; Agricultural production (Thesaurus); Territorial configuration; Food sovereignty (author keywords).

Entre o monocultivo e a diversidade: tensões territoriais e soberania alimentar em Fonseca, Colômbia

Resumo: A abertura econômica da Colômbia tem favorecido a expansão de monocultivos intensivos, como a palma de óleo, em detrimento da produção de alimentos básicos. Este estudo teve como objetivo analisar como as políticas de desenvolvimento rural e os processos de configuração territorial no município de Fonseca influenciaram as diferentes expressões de soberania alimentar entre as populações rurais, com especial ênfase no acesso à terra, à água e aos recursos naturais. Por meio de uma metodologia qualitativa que incluiu revisão documental, entrevistas e oficinas participativas, investigou-se a relação entre agricultores familiares, comunidades indígenas e produtores de médio porte com o rio Ranchería, bem como os processos decisórios relacionados ao uso da terra. Os resultados revelam que a expansão dos monocultivos tem gerado conflitos pelo acesso aos recursos naturais e enfraquecido as práticas agrícolas tradicionais, colocando em risco a capacidade das comunidades locais de garantir sua alimentação e de tomar decisões autônomas sobre seu futuro.

Palavras-chave: Alimentos; Desenvolvimento rural; Produção agrícola (Tesauro); Configuração territorial; Soberania alimentar (palavras-chave sugeridas pelo autor).

 

Introducción

 

Desde la implementación de la apertura económica en Colombia, que impulsó la producción agrícola intensiva, se ha debilitado la producción alimentaria del país, afectando principalmente a las zonas rurales con condiciones precarias. Entre 2015 y 2018, la producción de cultivos como la palma de aceite y la soja aumentó un 25%, mientras que los cultivos básicos como el maíz y el arroz disminuyeron un 7% y 10%, respectivamente (UPRA s.f.).

 

En La Guajira, la producción agrícola total cayó un 15 % entre 2010 y 2018. Además, la concentración de la propiedad de la tierra ha empeorado, con índices de Gini superiores a 0,8[3] en departamentos como Cesar, Meta y Antioquia. Este valor, extremadamente alto en cuanto a desigualdad en la distribución de la tierra, significa que una pequeña porción de la población posee una gran proporción de la tierra cultivable, mientras que la mayoría cuenta con muy poca o ninguna. En La Guajira, el índice está cercano a 0,9, reflejando una distribución extremadamente desigual (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria [UPRA], 2016). Factores como las leyes que benefician a grandes propietarios, la violencia por disputas de tierras y la ausencia de políticas agrarias han agravado esta situación (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz [INDEPAZ], 2021).

 

La subcuenca media del río Ranchería, objeto de este estudio, forma parte de la cuenca del río que lleva ese mismo nombre. Se trata de un sistema hidrográfico vital para el departamento de La Guajira, dividido en tres subcuencas principales: alta, media y baja. Esta división se basa en las características geográficas, ecológicas y socioeconómicas de cada sector.

 

La subcuenca media se sitúa entre las zonas montañosas y abarca valles y llanuras, siendo un área clave para las actividades productivas de los municipios de Barrancas, San Juan, Distracción, Fonseca y Hatonuevo, ya que proporciona recursos naturales. A su vez, la subcuenca alta, ubicada en las zonas montañosas, es fundamental para la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad, mientras que la subcuenca baja, en la desembocadura, alberga ecosistemas costeros de gran importancia (Figura 1).

 

Figura 1

Cuenca del río Ranchería

Nota. Fuente: Elaboración propia (2023).

 

La subcuenca media del río Ranchería es un espacio de interacciones políticas, económicas, sociales y culturales entre diversos actores: campesinos, indígenas, comerciantes, exguerrilleros, productores agrícolas, y organizaciones públicas y privadas. Estas relaciones giran en torno a la propiedad, producción y comercialización de bienes, influenciadas por el uso del agua del río Ranchería.

 

Fonseca, en la subcuenca media, destaca por su ubicación estratégica entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, siendo un centro agrícola clave en La Guajira. Sin embargo, la combinación de condiciones naturales favorables y la diversidad de actores, ha favorecido el desarrollo de cultivos para la agroindustria, como las oleaginosas, especialmente la palma de aceite. Los recientes modelos de desarrollo rural han alterado el territorio, generando disputas por las territorialidades rurales. Las políticas gubernamentales y la desigual distribución de la tierra, como tierras ociosas y arriendos onerosos, junto con el acceso desigual al agua, han reducido la soberanía alimentaria. Fonseca es un lugar clave para estudiar estas disputas y su impacto en la soberanía alimentaria, adoptando un enfoque territorial renovado, distinto al ruralismo clásico.

 

El ruralismo clásico ha abordado el desarrollo rural desde perspectivas como la "modernización agraria" (Kay, 2015) y la "diversificación económica" (Concheiro y Grajales, 2009), pero aún no se ha explorado en profundidad la relación entre desarrollo rural y soberanía alimentaria. Nates (2020) introduce el concepto de geosociohistoricidad, que combina las interacciones ambientales, sociales e históricas, subrayando la influencia de las políticas gubernamentales. Este enfoque permite analizar cómo interactúan los actores sociales en la subcuenca media del río Ranchería.

 

Este trabajo busca responder a tres preguntas: 1) ¿Cómo afectan las políticas de desarrollo a las territorialidades rurales en la subcuenca media del río Ranchería? 2) ¿Cuál es su impacto en la soberanía alimentaria? 3) ¿Qué procesos territoriales han influido en las diferencias de soberanía alimentaria en la subcuenca media del río Ranchería?

 

Para ello, se presenta un estudio de caso en Fonseca, utilizando una metodología cualitativa para explorar la relación entre desarrollo rural y soberanía alimentaria, con énfasis en las territorialidades rurales en disputa, especialmente aquellas moldeadas por las políticas gubernamentales y la injerencia de empresas agroindustriales. Asimismo, se analizan los procesos territoriales que afectan la soberanía alimentaria en el municipio.

 

La revisión de literatura internacional y nacional contextualiza los efectos de la agricultura intensiva en la producción alimentaria, proporcionando un marco teórico pertinente. Luego, se detallan los materiales y métodos, el tipo de investigación, la unidad socioespacial de estudio y el diseño metodológico. En la sección de resultados se discuten la incidencia del desarrollo rural en la soberanía alimentaria, las disputas por las territorialidades y los procesos de configuración territorial vinculados a la soberanía alimentaria. Finalmente, se presentan las conclusiones del estudio.

 

 

 

 

Marco teórico

 

La discusión sobre los impactos de la agricultura intensiva, especialmente a través de los cultivos agroindustriales, en la producción agrícola tradicional en los países menos desarrollados y sus efectos en la seguridad y la soberanía alimentaria ha sido un tema de debate histórico. En esta investigación, el concepto de soberanía alimentaria se fundamenta en los principios establecidos por La Vía Campesina (2021). Esta corriente define la soberanía alimentaria como el derecho inalienable de los pueblos a definir sus propias políticas alimentarias, priorizando la producción de alimentos saludables, culturalmente adecuados y sostenibles.

 

A diferencia de los modelos agroindustriales dominantes, la soberanía alimentaria coloca en el centro a quienes producen y consumen alimentos, otorgándoles el poder de decidir sobre sus sistemas alimentarios. Esta perspectiva implica una transformación radical de los sistemas alimentarios actuales, desafiando los intereses de las grandes corporaciones y promoviendo prácticas agrícolas agroecológicas que respeten el medio ambiente y garanticen la justicia social.

 

En América Latina, diversos estudios han abordado esta problemática. Por ejemplo, en Argentina, Aizen et al. (2009) examinaron cómo la expansión de la soja transgénica afectó a la agricultura familiar y la diversidad agrícola. En Brasil, Bickel y Dros (2003) analizaron los cambios en la estructura agraria y sus efectos en la seguridad alimentaria a raíz del avance de la agricultura intensiva, principalmente en cultivos como la soja. En México, Toledo (1981) estudió la pérdida de diversidad biocultural y de soberanía alimentaria debido a la expansión de los monocultivos agroindustriales. En Colombia también se han realizado estudios sobre estos temas; por ejemplo, Fajardo (2014) analizó los impactos sociales de la agricultura intensiva en diferentes regiones del país, destacando las consecuencias que enfrentan las poblaciones rurales ante la expansión de los cultivos agroindustriales.

 

La necesidad de reorientar las políticas agrícolas hacia modelos más sostenibles y justos, alineados con los principios de la soberanía alimentaria, se refuerza con los planteamientos de Cabrera-García (2024), quien sostiene que las poblaciones indígenas han jugado un papel crucial en la preservación de la diversidad biológica y cultural, elementos clave para garantizar la soberanía alimentaria. Esta autora subraya cómo las comunidades indígenas han contribuido históricamente a la domesticación de especies, lo cual contrasta con la tendencia moderna hacia la homogenización impulsada por la agroindustria.

 

Por otro lado, Prince (2023) aborda las dimensiones sociales y estructurales que afectan a las comunidades rurales, señalando que la violencia estructural y la falta de políticas efectivas agravan la pobreza en estos sectores. El investigador vincula este contexto de precariedad con el sistema agroindustrial, que no solo exacerba las desigualdades económicas, sino que además perpetúa la exclusión de los más vulnerables, limitando su capacidad para acceder a los recursos necesarios para asegurar su propia soberanía alimentaria. En este sentido, la agricultura intensiva puede agravar el problema de la aporofobia, al marginar aún más a las poblaciones desposeídas.

 

Asimismo, Aguilar-González et al. (2021) enfatizan los efectos ambientales y de salud pública que resultan del uso intensivo de agroquímicos en la agricultura industrial, señalando cómo este modelo ha llevado a la degradación de los ecosistemas y a la pérdida de biodiversidad, lo cual debilita la soberanía alimentaria. El uso de agroquímicos, si bien originalmente se promovió como una solución para aumentar la productividad y combatir el hambre, ha generado consecuencias negativas a largo plazo, como la resistencia de malezas y la contaminación del suelo, el agua y los alimentos, afectando tanto a los ecosistemas como a las poblaciones locales.

 

Por otra parte, están los autores que han estudiado modelos de desarrollo rural que abogan por la pluriactividad y la diversificación económica de la ruralidad en los países de Latinoamérica, incluyendo Colombia. Entre estos modelos se destaca el enfoque del Desarrollo Territorial Rural, explorado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA, 2002) y por Schejtman y Berdegué (2003). Este modelo propone estrategias integrales que buscan potenciar el desarrollo económico y social de las zonas rurales mediante la diversificación de actividades y la promoción de la participación comunitaria.

 

Por su parte, la nueva ruralidad, reseñada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA, 2001) y por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA, 2007), también ha sido analizada en relación con la soberanía alimentaria en América Latina y Colombia. Esta perspectiva reconoce la importancia tanto de las actividades agrícolas como de las no agrícolas en el desarrollo rural, y promueve la valoración de la diversidad cultural y ambiental de las poblaciones rurales.

 

Sin embargo, estos modelos también pueden afectar la soberanía alimentaria debido a los cambios en las actividades productivas de la población rural, que en algunos casos abandona la producción de alimentos para dedicarse a otras actividades económicas no agrícolas, así como por la tendencia a ceder sus predios para la implementación de nuevas actividades, como la construcción de infraestructuras urbanas o la expansión de industrias no agrícolas.

 

Así, entonces, varios países de Latinoamérica, incluyendo Colombia, han experimentado una disminución en su producción agrícola tradicional como resultado de las políticas de desarrollo rural que han impulsado la producción intensiva. Esto evidencia cómo el avance de los monocultivos agroindustriales ha desplazado a los pequeños agricultores y reducido la diversidad de los cultivos locales y, por ende, la soberanía alimentaria de sus pobladores.

 

Los datos consultados también demuestran que los modelos de producción intensiva tienden a concentrar la tierra en manos de unos pocos. Tal como lo plantea Oxfam (2017), en América Latina, África y Asia se han observado patrones similares de concentración de tierras y explotación laboral en el contexto de la agricultura intensiva. Esta organización destaca que dicho modelo no solo promueve la consolidación de grandes latifundios, sino que también perpetúa la explotación de los trabajadores agrícolas y contribuye al desplazamiento de poblaciones rurales enteras. Estas evidencias subrayan los impactos socioeconómicos negativos de la agricultura intensiva en la distribución de la tierra y en el bienestar de las poblaciones rurales en diversos contextos globales.

 

 

Materiales y métodos

 

Este artículo presenta resultados parciales de la investigación "Desarrollo Rural y Soberanía Alimentaria: Territorialidades Rurales en disputa en el sur del departamento de La Guajira, Colombia (1980–2020)", realizada como parte del doctorado en Estudios Territoriales de la Universidad de Caldas. La investigación aborda un enfoque teórico-metodológico basado en las geometrías de poder de Massey (1998), que concibe el territorio como un espacio multidimensional donde se intersecan diversas relaciones de poder: económicas, políticas, sociales y culturales.

 

El enfoque de las geometrías de poder, propuesto por esta autora, ofrece un marco conceptual y metodológico innovador para analizar la producción social del espacio. En esta investigación, se utilizó dicho enfoque para comprender cómo las relaciones de poder se configuran y se expresan en el territorio, particularmente en el municipio de Fonseca. Massey (1998) sostiene que el espacio no es un escenario pasivo, sino un producto social construido a través de relaciones de poder.

 

Para operacionalizar este concepto, se estudiaron los procesos históricos, como las políticas públicas que han moldeado el espacio y las relaciones sociales de diferentes grupos (campesinos, indígenas, empresas, Estado, entre otros), generando disputas y nuevas territorialidades a lo largo del tiempo. Asimismo, se examinaron las representaciones espaciales mediante cartografías sociales, el análisis de los discursos y las prácticas cotidianas que evidencian ciertas relaciones de poder.

 

Por otro lado, se enfatiza la importancia de analizar las múltiples escalas en las que se producen las relaciones de poder, observando cómo los procesos locales están conectados con dinámicas regionales y globales. Para ello, se identificaron los flujos de poder que se expresan a través de diferentes escalas e intersecciones, afectando las condiciones de vida de las poblaciones rurales, la gestión de los recursos naturales y la construcción de paisajes.

 

La investigación se centra en las poblaciones rurales del municipio de Fonseca, situadas en la subcuenca media del río Ranchería. A través de este análisis, se buscó comprender cómo las políticas de desarrollo implementadas a nivel local, regional y nacional impactan las territorialidades rurales y la soberanía alimentaria de estas comunidades. Específicamente, se indagó sobre los procesos territoriales que han moldeado las diferencias en los niveles de soberanía alimentaria entre distintas poblaciones de la subcuenca, con el fin de identificar las dinámicas de poder y los factores que han favorecido o limitado el acceso a alimentos saludables y culturalmente adecuados para estas poblaciones.

 

Para el estudio doctoral se llevó a cabo un trabajo de campo amplio que incluyó la revisión de una vasta documentación oficial y la realización de múltiples entrevistas y talleres participativos en diversas comunidades rurales de la región. Para este artículo en particular, se seleccionó una muestra representativa de los datos recopilados, que comprende cuatro entrevistas semiestructuradas a campesinos, indígenas y productores de palma, así como un taller realizado en el corregimiento de Conejo. En estas interacciones se indagó sobre las percepciones y experiencias de los actores locales en relación con el acceso a la tierra, el agua, los mercados, las políticas públicas y los cambios en sus prácticas productivas y formas de vida. A partir del análisis cualitativo, se busca comprender cómo las dinámicas de poder, los conflictos territoriales y las políticas de desarrollo han influido en la construcción de la soberanía alimentaria en la región.

 

 

Resultados y discusión

 

El desarrollo rural en Fonseca ha estado fuertemente influenciado por las políticas de diversos gobiernos. Durante el mandato de César Gaviria (1990-1994) y su "Revolución Pacífica", las políticas neoliberales se centraron en la rentabilidad económica, promoviendo la eficiencia y la competitividad en el sector agrícola mediante prácticas intensivas orientadas al mercado. Esto impulsó la modernización agrícola y la atracción de inversiones extranjeras, pero también provocó la concentración de tierras, la marginación de pequeños productores y la degradación ambiental (López, 1992).

 

Estos cambios impactaron significativamente a Fonseca. La modernización agrícola y la promoción de prácticas intensivas orientadas al mercado llevaron a una mayor concentración de tierras y a la exclusión de los pequeños productores locales. Los gobiernos siguientes, como el de Ernesto Samper (1994-1998) con el plan "El Salto Social", mantuvieron políticas alineadas con el mercado y la agroindustria, sin abordar los problemas de concentración de tierras ni los efectos negativos de la producción intensiva (Estrada, 1995). Estas orientaciones perpetuaron las dificultades para los pequeños productores del municipio de Fonseca y agravaron los desafíos ambientales, manteniendo la desigualdad y la presión sobre los recursos naturales de la subcuenca del río Ranchería.

 

El gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) continuó esta tendencia con su plan "Hacia un Estado Comunitario", lo que aumentó la dependencia del país de las importaciones de alimentos y profundizó la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de precios internacionales (Roldán, 2003). Al no fortalecer la producción local, se incrementó la fragilidad de los agricultores en municipios como Fonseca, intensificando la inestabilidad económica y social de las poblaciones rurales.

 

Durante los dos mandatos de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), se promovió aún más la producción intensiva de cultivos bajo políticas de seguridad y desarrollo económico. Sin embargo, Colombia fracasó en las reformas agrarias, lo que resultó en una mayor concentración de tierras y subutilización, perpetuando la pobreza y las tensiones rurales (Kalmanovitz, 2010). Esto exacerbó los conflictos en los municipios de la subcuenca media del río Ranchería, ya que los pequeños agricultores fueron desplazados y marginados, agravando las desigualdades sociales y económicas de la población rural.

 

Durante los gobiernos de Juan Manuel Santos (2010-2018) se implementaron políticas de paz y desarrollo rural; sin embargo, el Ordenamiento Social de la Propiedad Rural (OSPR) profundizó el latifundismo, beneficiando a terratenientes y a la agroindustria sin mejorar la situación de los pequeños agricultores (Martínez, 2021).

 

En Fonseca, entre 2008 y 2018, los datos revelan un cambio drástico en el perfil productivo. La notable expansión de los cultivos oleaginosos, principalmente la palma de aceite, evidencia una clara tendencia hacia la especialización. Este crecimiento exponencial, reflejado en un aumento de más del 1900% en la producción de oleaginosas durante el período, ha desplazado significativamente a cultivos como hortalizas y cereales. La disminución en la producción de estos últimos, del 35% y 25% respectivamente, sugiere una competencia por tierras fértiles y recursos hídricos, favoreciendo los cultivos de mayor rentabilidad en el mercado actual (Tabla 1).

 

Tabla 1

Producción agrícola de Fonseca

Municipio

Año

Frutales

Hortalizas

Cereales

Leguminosas

Tubérculos y plátanos

Oleaginosas

Fibras

Otros permanentes

Fonseca

2008

475,0

640,0

5.642,0

24,0

3.259,0

0,0

154,0

150,4

 

2009

693,0

872,0

6.072,0

167,0

3.383,0

0,0

22,1

177,0

 

2010

724,5

602,0

5.640,9

183,7

2.464,0

0,0

0,0

217,3

 

2011

1.071,0

362,0

6.072,0

69,2

3.044,0

82,8

228,6

180,9

 

2012

1.188,0

514,0

7.960,5

88,2

3.392,0

46,0

0,0

303,9

 

2013

815,0

432,0

6.219,0

82,0

3.560,0

252,0

0,0

293,8

 

2014

1.272,0

782,0

3.880,3

95,8

3.688,0

185,0

0,0

344,9

 

2015

883,0

784,0

4.100,0

73,5

2.566,0

405,3

0,0

330,4

 

2016

842,0

636,0

6.262,7

59,1

2.208,0

477,3

90,0

357,2

 

2017

742,0

598,0

7.371,0

34,5

3.742,0

662,9

180,0

238,9

 

2018

870,0

390,0

4.095,0

28,0

4.804,0

911,0

435,0

256,0

 

Los pobladores rurales de Fonseca han expresado su creciente preocupación por los cambios en la producción agrícola y la disponibilidad de alimentos básicos, lo que está afectando su autonomía alimentaria. Están alarmados por la expansión del monocultivo de palma de aceite, que ocupa las tierras más fértiles con acceso al agua del río Ranchería, generando contaminación y deteriorando sus condiciones económicas. Un campesino de Fonseca expresó:

 

[…] Antes cultivábamos una variedad de alimentos que nos aseguraban la comida en la mesa durante todo el año. Pero ahora, con la palma de aceite, ya no podemos producir nuestros propios alimentos. Además, estamos viendo cómo eso contamina el agua y el suelo. Esto está afectando nuestra salud. Nos sentimos preocupados por esta situación.

[…] Llevo bastante tiempo sin sembrar porque no se encuentran tierras buenas. Las pocas tierras que se consiguen para alquilar no son tan buenas, o no tienen agua disponible. Como no tengo tierras propias, me encuentro en una situación difícil, ya que dependo de alquilar tierras para poder trabajar la tierra y sostener a mi familia. Esta falta de tierras de calidad nos está afectando demasiado y ya no sabemos qué hacer. (Entrevista a campesino de la vereda Cardonal Fonseca, 2023)

 

Para los pobladores de Fonseca, su territorio es un espacio de vida y cultura que debe ser protegido, ya que garantiza su soberanía alimentaria. Históricamente, Fonseca ha sido conocida como “la despensa agrícola de La Guajira” por su producción de policultivos, abasteciendo mercados locales con una variedad de productos como frutas, hortalizas, cereales, leguminosas y tubérculos (Federación Canadiense de Municipalidades [FCM], 2017).

 

La disminución de la producción de alimentos para el consumo local en Fonseca, evidenciada por la caída del porcentaje de cultivos agroalimentarios del 97% al 86%, es un síntoma de la pérdida de soberanía alimentaria. Este fenómeno, común en muchas regiones donde se promueve la agroindustria, socava la capacidad de las comunidades para decidir qué, cómo y para quién producir alimentos. La creciente dependencia de cultivos como la palma de aceite no solo reduce la diversidad agrícola, sino que también puede generar conflictos por el acceso a la tierra y al agua, afectando la cohesión social y la justicia alimentaria (Figura 2).

 

Figura 2

Participación de cultivos agroalimentarios

 

Los procesos geosociohistóricos en la población rural de Fonseca son el resultado de una compleja interacción entre factores naturales, sociales, culturales y políticos a lo largo del tiempo. A través del trabajo de campo realizado, que incluyó entrevistas con indígenas, campesinos y pequeños productores, así como el análisis de documentos históricos y la observación, se identificó cómo estas poblaciones han construido, a lo largo de generaciones, un vínculo profundo y simbólico con su territorio.

 

Una de las prácticas productivas más destacadas en Fonseca es el policultivo, una estrategia ancestral que ha permitido a estas comunidades mantener su soberanía alimentaria y sostener economías locales. El policultivo ha sido clave para diversificar la producción, reducir la vulnerabilidad frente a plagas y enfermedades, y conservar la biodiversidad. Además, ha generado sistemas de intercambio y regulación social que han dado lugar a diversas territorialidades rurales.

 

Sin embargo, las relaciones espaciales y organizativas en torno al desarrollo rural de Fonseca no siempre han sido pacíficas. Las disputas por el acceso a la tierra, el agua y otros recursos naturales han generado tensiones y conflictos que, en algunos casos, han derivado en violencia, desplazamiento y marginación. Estas dinámicas se han visto agravadas por la imposición de modelos de desarrollo externos, como el monocultivo y los agronegocios, que promueven la concentración de la tierra, la explotación intensiva de los recursos naturales y la dependencia de los mercados globales.

 

La información recopilada en el territorio de Fonseca evidencia que los procesos de construcción territorial han estado marcados por la resistencia de las comunidades locales frente a las presiones externas. Sin embargo, también se observa una creciente vulnerabilidad ante los cambios socioeconómicos y ambientales, lo que pone en riesgo su modo de vida y su capacidad para mantener su soberanía alimentaria.

 

La entrevista con una de las campesinas de Fonseca da cuenta del significado que tiene para ellos la agricultura de subsistencia y los policultivos, priorizando la soberanía alimentaria de sus familias mediante prácticas agrícolas sostenibles. A través de organizaciones comunitarias, expresan su resistencia frente a los cambios que amenazan su autonomía y defienden sus intereses ante las presiones económicas externas.

 

[…] Para nosotros, la tierra no es solo nuestro medio de trabajo, es nuestra propia vida. A nosotros nos gusta trabajar la tierra con mucho cuidado, sabiendo que ella nos da la comida para el sostén de nuestras familias. Es por eso que no hacemos nada para hacerle daño al medio ambiente, nosotros evitando echarle mucho veneno a la tierra, lo que hacemos es que rotamos los cultivos. Nos gusta cuidar la tierra porque ella es la que nos da la comida para nosotros y para nuestros hijos. Porque si sólo pensamos en la plata después nos quedamos sin nada.

[…] Nosotros tenemos una asociación donde discutimos y nos ponemos de acuerdo en lo que le vamos a pedir al gobierno. Estamos unidos y no dejamos que nos impongan nada, porque a nosotros es que nos duele lo que pasa en el pueblo cuando vienen sus proyectos que lo único que buscan es llenarse los bolsillos. Nosotros no hemos dejado que siembren palma aquí como lo están haciendo pa’llá, queremos sembrar es la yuca, el plátano, la malanga, el maíz, que respeten nuestras costumbres.(Entrevista a campesina de la vereda Cardonal Fonseca, 2023)

 

 

Por otro lado, al dialogar con uno de los líderes indígenas de Fonseca, se resalta cómo las dinámicas políticas, económicas, sociales y ambientales moldean su profundo vínculo con la tierra y la naturaleza. Su relación con el territorio está vinculada a una cosmovisión ancestral que reconoce la interdependencia entre todos los seres vivos y la necesidad de preservar el equilibrio de la tierra.

 

A través de prácticas agrícolas tradicionales y del uso sostenible de los bienes comunes, los indígenas buscan mantener su conexión con la tierra y proteger su patrimonio cultural. Además, se organizan en resguardos —instancias jurisdiccionales que involucran sistemas de relaciones, representaciones e instituciones culturales, sociales y burocráticas propias— y asumen posiciones colectivas en defensa de sus derechos territoriales frente a amenazas externas, como la expansión de proyectos agroindustriales o la deforestación.

 

Nuestra relación con la tierra es la relación con nuestras creencias y tradiciones ancestrales, porque de allí depende todo. Para nosotros, los cultivos, los animales, el agua y la tierra merecen respeto y por eso tenemos que cuidarlos. En Mayabangloma nuestras labores son tradicionales, sembramos el mai’, criamos nuestros chivos y cuidamos el agua porque es escasa. Le enseñamos a nuestros hijos nuestras costumbres para que se mantengan y no se dejen llevar tanto por las costumbres de los arijunas[4]. Tenemos nuestras propias autoridades y somo un poquito diferentes a los Wayús de la Alta, porque nos gusta trabajar la tierra, respetamos nuestras tradiciones y no estamos de acuerdo con los cultivos que dañan el suelo.

 

El mediano productor agrícola, por su parte, concibe su relación con el entorno, generando dinámicas políticas, económicas, sociales y ambientales que tienen una influencia significativa en la configuración del territorio. Sus actividades productivas están asociadas a la apropiación de tendencias extractivistas, como el monocultivo y la ganadería, que soportan sus condiciones económicas.

 

Yo defiendo las actividades agrícolas que nosotros realizamos, porque eso es lo que le está trayendo estabilidad a esta región. Nuestros cultivos no solo nos están generando ingresos a nosotros, sino que también se está generando empleo en la zona. Eso es importante y los trabajadores lo reconocen. Porque aquí el apoyo que se recibe del gobierno es poco, entonces, hay que salir adelante con las oportunidades que se presentan. Con Asoranchería estamos trabajando para mejorar las condiciones del agua y para que podamos aumentar nuestra producción.

 

La relación de campesinos, pequeños y medianos productores agrícolas e indígenas con el entorno que habitan en el municipio de Fonseca va más allá de su interacción con el territorio; se trata de un proceso de configuración productiva y social que involucra dinámicas políticas, económicas, sociales y ambientales que delimitan sus territorialidades. A través de sus prácticas agrícolas, sistemas de producción y organización social, contribuyen a configurar un paisaje rural diverso, donde se entrelazan tradiciones culturales, formas de vida y estrategias de subsistencia.

 

La configuración de la soberanía alimentaria en Fonseca se ha visto moldeada por las complejas dinámicas que giran en torno al agua del río Ranchería, la principal fuente hídrica de la región. Históricamente, los campesinos y pequeños productores han mantenido una estrecha relación con la tierra mediante el policultivo, que les ha garantizado el abastecimiento alimentario local. Sin embargo, con la llegada y expansión de los cultivos de palma de aceite se han producido cambios significativos que han alterado esta dinámica. El monocultivo de palma de aceite ha ganado terreno rápidamente en áreas cercanas a los afluentes hídricos, desplazando gradualmente a otros cultivos hacia espacios más distantes, lo que ha erosionado la soberanía alimentaria de la población (Figura 3).

 

Figura 3

Mapa productivo de Fonseca construido por los pobladores rurales

 

Los cambios en Fonseca se deben a diversas razones: algunos productores han optado por la palma de aceite por su rentabilidad, otros han cedido sus tierras para expandir estos monocultivos, y algunos continúan cultivando alimentos en áreas cercanas al río a pesar de las dificultades. Estas situaciones generan territorialidades rurales que, en ocasiones, provocan disputas.

 

Las tensiones surgen entre quienes promueven el monocultivo, quienes se suman a estos cambios y quienes mantienen prácticas agrícolas tradicionales, afectando la soberanía alimentaria local al concentrar el poder de decisión en pocos actores y limitar la diversidad de producción. Esto incrementa la dependencia de los mercados globales y restringe la capacidad de los pobladores más vulnerables para decidir qué producir y cómo consumir. A partir de estas dinámicas, se pueden identificar tres niveles de soberanía alimentaria:

 

1.      La Insoberanía alimentaria territorial: Entendida como la pérdida gradual de control local sobre decisiones alimentarias debido a influencias externas como políticas y presiones económicas.

2.      La Des-soberanía alimentaria territorial: Implica el desplazamiento de campesinos por actores públicos o privados para expandir su territorio, en ocasiones, mediante violencia o marginación.

3.      La Prosoberanía alimentaria territorial: Representa la resistencia y empoderamiento de los pobladores para mantener control sobre sus sistemas alimentarios y productivos, a través de prácticas como la agricultura familiar y la organización social.

 

Este enfoque se basa en las ideas de Massey (1998), quien destaca la importancia de las relaciones espaciales y la pertenencia en la configuración del territorio. Asimismo, se apoya en Lefebvre (1974) y Smith (1990), desde cuya perspectiva es posible argumentar que las escalas de soberanía alimentaria están influenciadas por dinámicas de poder económico y político. Las posiciones divergentes en Fonseca, ya sea a favor o en contra de la soberanía alimentaria, reflejan tensiones entre la autonomía local y la dependencia de decisiones externas. Estas fuerzas opuestas generan disputas sobre el control y la producción de alimentos en el territorio.

 

 

Conclusiones

 

El presente estudio ha revelado la compleja interrelación entre las políticas de desarrollo rural, los procesos de configuración territorial y las expresiones de soberanía alimentaria en el municipio de Fonseca. A través del análisis de las experiencias de indígenas, campesinos y pequeños productores, se ha evidenciado cómo las dinámicas históricas y sociales han moldeado las relaciones entre las poblaciones rurales y su entorno.

 

El policultivo ha sido clave para la soberanía alimentaria y la economía local, pero la expansión de cultivos agroindustriales, como la palma de aceite, ha desplazado estas prácticas tradicionales, generando tensiones en torno al uso del agua del río Ranchería. Estas tensiones reflejan relaciones de poder entre quienes impulsan el monocultivo y quienes resisten el cambio.

 

Los campesinos, centrados en la soberanía alimentaria, adoptan prácticas agrícolas sostenibles y se organizan para defender sus medios de vida. Los indígenas, con una conexión espiritual con la tierra, preservan su patrimonio cultural a través de prácticas tradicionales y autogobierno. Por su parte, los medianos productores, influenciados por tendencias extractivistas, priorizan la rentabilidad, lo que puede afectar negativamente tanto al medio ambiente como a la soberanía alimentaria.

 

Las políticas gubernamentales, influenciadas por enfoques neoliberales, han promovido la agroindustria y la concentración de tierras, marginando a los pequeños productores y degradando los bienes comunes. Desde la presidencia de César Gaviria hasta la de Juan Manuel Santos, la prioridad ha sido la rentabilidad económica sobre la soberanía alimentaria, lo que ha resultado en una dependencia de las importaciones y en cambios significativos en la producción agrícola local.

 

El aumento de cultivos agroindustriales, como la palma de aceite, ha reducido la producción de alimentos tradicionales y ha afectado la salud y el bienestar de la población. A pesar de estos desafíos, los pobladores rurales han mostrado resistencia, utilizando el policultivo para mantener la soberanía alimentaria y defendiendo sus derechos territoriales.

 

La configuración de la soberanía alimentaria en Fonseca evidencia tres niveles: insoberanía alimentaria territorial, des-soberanía alimentaria territorial y prosoberanía alimentaria territorial. Es importante destacar que estos niveles no son estáticos, sino que se encuentran en constante transformación, influenciados por las dinámicas políticas, económicas y sociales.

 

 

Referencias

 

Aguilar-González, X., Ronquillo-Cedillo, I., Ávila-Nájera, D. M., Rodríguez-Hernández, C., Pedraza-Mandujano, J., & Martínez-Jiménez, D. L. (2021). Riesgos a la salud por el uso de herbicidas. Producción Agropecuaria y Desarrollo Sostenible, 10(1), 23-33. https://camjol.info/index.php/PAyDS/article/view/13341

 

Aizen, M. A., Garibaldi, L. A., & Dondo, M. (2009). Expansión de la soja y diversidad de la agricultura argentina. Ecología Austral, 19(1), 045–054. https://ojs.ecologiaaustral.com.ar/index.php/Ecologia_Austral/article/view/1367

 

Bickel, U., & Dros, J. M. (2003). The impacts of soybean cultivation on Brazilian ecosystems: Three case studies. WWF.

 

Cabrera-García, F. (2024). Ecofeminismo y soberanía alimentaria: Rutas para construir educación ambiental en primarias indígenas de Veracruz, México. Revista Investigium IRE: Ciencias Sociales y Humanas, 15(1), 113-131. https://doi.org/10.15658/INVESTIGIUMIRE.241501.07

 

Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria. (2007). La era de la información (Vol. 1). Alianza. https://www.cmdrs.gob.mx/sites/default/files/cmdrs/sesion/2019/05/15/1801/materiales/4-ldrs-analisiscederssa.pdf

 

Concheiro, L., & Grajales, S. (2009). Nueva ruralidad y desarrollo territorial. Una perspectiva desde los sujetos sociales. Revista Veredas, (18). https://veredasojs.xoc.uam.mx/index.php/veredas/article/view/214

 

Estrada, J. (1995). Notas sobre el plan del «salto social» y algunas exigencias a la investigación económica. Nómadas, (2). https://nomadas.ucentral.edu.co/index.php/inicio/47-violencia-y-socializacion-nomadas-2/743-notas-sobre-el-plan-del-salto-social-y-algunas-exigencias-a-la-investigacion-economica

 

Fajardo, D. (2014). Las guerras de la agricultura colombiana 1980-2010. Instituto para una Sociedad y un Derecho Alternativos (ILSA).

 

Federación Canadiense de Municipalidades. (2017). Plan de desarrollo económico local para el municipio de Fonseca - La Guajira. https://www.fonseca-guajira.gov.co/Transparencia/PublishingImages/Paginas/Plan-de-Desarrollo-/PLAN%20DE%20DESARROLLO%20-%20FONSECA%202020-2023.pdf

 

Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. (2002). Estrategia del FIDA para la reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe. FIDA. https://www.ifad.org/documents/38714170/39309797/Annual+report+2002+-+part+1_s.pdf/41314b85-0da5-438e-8879-2a7a873a3d04

 

Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz. (2021). Informe de Masacres en Colombia durante el 2020 - 2021. https://indepaz.org.co/informe-de-masacres-en-colombia-durante-el-2020-2021/

 

Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. (2001). Nueva ruralidad. http://repositorio.iica.int/handle/11324/9878

 

Kalmanovitz, S. (2010). Nueva historia económica de Colombia. Editorial Taurus.

 

Kay, C. (2015). The agrarian question and the neoliberal rural transformation in Latin America. ERLACS, 100, 73-83. https://erlacs.org/articles/10.18352/erlacs.10123

 

La Vía Campesina. (2021). Soberanía alimentaria: un futuro sin hambre. https://viacampesina.org

 

Lefebvre, H. (1974). La producción del espacio. Capitán Swing.

 

López, L. F. (1992). Intervencionismo de Estado y economía en Colombia. Universidad Externado de Colombia.

 

Martínez, J. (2021). La política de tierras en colombia durante el gobierno de juan manuel santos (2010-2018). Una complicada estrategia de clase en la disputa por la renta territorial. Historia Actual Online, 54 (1), 157-180. https://historia-actual.org/Publicaciones/index.php/hao/article/view/1896/1673

 

Massey, D. (1998). Power geometries and the politics of space-time. Heidelberg University.

 

Nates-Cruz,  B. (2020). El Derecho al territorio como base de la justicia cognitiva. Disparidades. Revista de Antropología, 75 (1), 1-14. https://dra.revistas.csic.es/index.php/dra/article/view/746/815

 

Oxfam. (2017). Oleoflores e Indupalma, corporativismo empresarial y relaciones de poder en el monocultivo de palma de aceite en Colombia. Pontificia Universidad Javeriana.

 

Prince, Á. C. (2023). El rol de la educación contra la aporofobia en la esfera social. Conocimiento Educativo, 10(1), 91-101. https://doi.org/10.5377/ce.v10i1.16714

 

Roldán, D. (2003). El plan de desarrollo 2002-2006 'Hacia un Estado Comunitario': Algunas implicaciones para el conjunto de la economía y su proyección al campo colombiano. Revista Sociedad y Economía, (4), 77-100. https://hdl.handle.net/10893/526

 

Schejtman, A., & Berdegué, J. (2003). Desarrollo territorial rural. RIMISP.

 

Smith, N. (1990). Desarrollo desigual. Naturaleza, capital y la producción del espacio. Traficantes de Sueños.

 

Toledo, V. (1981). Intercambio ecológico e intercambio económico en el proceso productivo primario. In E. Leff (Ed.), Biosociología y articulación de las ciencias (pp. 115-147). UNAM.

 

Unidad de Planificación Rural Agropecuaria. (2016). Análisis de distribución de la propiedad rural en Colombia. https://upra.gov.co/sites/default/files/publicaciones/documentos//Analisis_Dist_Prop_Rural_2016.pdf

 

Unidad de Planificación Rural Agropecuaria – UPRA. (s.f.). EVA 2022. UPRA. https://upra.gov.co/es-co/eva/eva-2022



[1] Artículo derivado del proyecto de investigación: “Desarrollo Rural y Soberanía Alimentaria: Territorialidades Rurales en disputa en el sur del departamento de La Guajira, Colombia (1980 – 2020)”.

[2] Candidato a Doctor en Estudios Territoriales, Universidad de Caldas, Colombia. Docente de la universidad de La Guajira. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6197-4843. E-mail: elkis.penaranda25852@ucaldas.edu.co. Riohacha, Colombia.

[3] Para comprender la gravedad de esta situación, es importante tener en cuenta que un índice de Gini cercano a 1 representa una desigualdad perfecta, donde una sola persona posee toda la tierra. Por lo tanto, un valor superior a 0.8 indica una situación muy cercana a este extremo. En el contexto colombiano, este dato refleja una problemática histórica arraigada en la concentración de la tierra en pocas manos, lo cual ha generado profundas desigualdades sociales y económicas.

[4] Denominación que se da en la culturara Wayuu al hombre occidental.